Reseña: Sueños en tiempos de guerra de Ngũgĩ wa Thiong'o
Ngugi wa Thiongo nació en 1938 en la Kenya rural. Incluso mientras la Segunda Guerra Mundial afectaba las vidas de los africanos bajo el yugo imperialista inglés y su familia pasaba dificultades económicas, Ngugi consiguió ir a la escuela para saciar su singular sed de conocimientos.
RESEÑA LITERARIA
El Rincón de Keren
10/1/20263 min read


Sueños en tiempos de guerra: Memorias de infancia
Ngũgĩ wa Thiong’o
Quiero empezar esta reseña resaltando lo que he aprendido tras leer este libro. Siempre he tenido conocimiento de que el Reino Unido colonizó «medio mundo». En cualquier parte donde se hable inglés, cuando hablamos del llamado «Tercer Mundo» o del «Sur Global», en muchos casos existe detrás una historia de colonización, dominación e imposición. Los ingleses tenían un dicho que decía the sun never sets on the British Empire, que vendría a traducirse como «el sol nunca se pone en el Imperio británico». La expresión hacía referencia a la inmensidad del imperio británico: sus territorios estaban tan extendidos por diferentes partes del mundo que, mientras en unas zonas era de noche, en otras era de día.
Ngũgĩ wa Thiong’o me ha enseñado que los diferentes pueblos que formaban Kenia participaron tanto en la Primera como en la Segunda Guerra Mundial y que, además, fueron víctimas de la propaganda colonial, que llegó a enfrentar a unos africanos contra otros en nombre de la Corona.
Uno de los aspectos que más me ha llamado la atención es el sistema educativo bajo la colonia británica. El autor relata cómo muchos de sus amigos en edad escolar tenían que caminar kilómetros para llegar al colegio, mientras que los niños asiáticos e indios no tenían que pasar por las mismas dificultades, ya que sus colegios estaban situados cerca de los negocios de sus padres y familiares. La educación, por tanto, también reproducía las diferencias sociales y raciales existentes dentro del sistema colonial.
El sistema ideológico impuesto por los británicos, si es que podemos llamarlo así, dejó una profunda huella en la comunidad kikuyu y en los demás pueblos de Kenia. Me sorprende que hubiera personas que quisieran mostrar lealtad a la Corona cuando esta había usurpado las tierras de muchas familias. Y, para añadir más ironía a la situación, algunos gobernadores llegaban a «regalar» tierras a quienes luchaban a favor del sistema colonial.
El protagonista observa cómo su propia familia se convierte en una especie de rompecabezas en el que todos se reconocen, pero en el que cada uno juega un juego diferente. Hay quienes creen en la modernidad impuesta y se alejan de las tradiciones africanas; hay quienes creen en el poder de la resistencia y se unen al movimiento Mau Mau; hay quienes tienen más de una mujer… Y lo más triste es ver cómo los miembros de una misma familia se van alejando unos de otros y cómo utilizan incluso el mismo sistema de «justicia» importado para intentar salir beneficiados.
Las memorias de infancia de Ngũgĩ wa Thiong’o tienen lugar dentro de un contexto histórico muy duro y, aun así, el autor consigue transmitir la inocencia de aquel niño que quería jugar con su hermano, que iba a la escuela y que prometió a su madre que seguiría estudiando pasara lo que pasase. El relato de su infancia está muy bien entrelazado con el contexto histórico de una Kenia herida, dividida y oscilando entre dos mundos.
Y creo que ahí está una de las cosas que más me ha gustado del libro: la capacidad del autor para contar una historia marcada por la guerra, la colonización y la violencia desde la mirada de un niño. No se limita a contar la Historia con mayúsculas, sino que nos muestra cómo esa historia entra en las casas, en las familias, en las escuelas y en las relaciones entre hermanos.
Este libro me ha encontrado en un momento en el que necesitaba comprender mejor cómo la historia colonial no solo transforma territorios, sino también a las personas, sus familias, sus lenguas, sus formas de entender el mundo y hasta la manera en que se relacionan entre ellas.
Sueños en tiempos de guerra me ha permitido mirar una parte de la historia de Kenia desde una perspectiva íntima y cercana. Y, sobre todo, me ha recordado que detrás de los grandes acontecimientos históricos siempre existen personas, familias y niños que intentan seguir viviendo, aprendiendo y soñando en medio de circunstancias que ellos no han elegido.


