«Jueves bajo el sauce llorón»

Hay historias que esconden misterios que deberían quedar bajo llave

RELATOS

El Rincón de Keren

10/25/20262 min read

JUEVES BAJO EL SAUCE LLORÓN



Estaba bajo un árbol llorón, corría la brisa fresca. El calor del verano que habían pasado parecía que les daba tregua. Ambos enamorados se encontraban allí, cada jueves para demostrarse su amor.


Werita y Aziz, rigurosamente se sentaban bajo aquel árbol no sólo como muestra de su amor; también porque aquí, él encontró a Werita llorando.


― ¿Qué te apena muchacha?


―¿Qué tan importante puede ser para usted lo que lamente esta pobre chica?


Su mirada denotaba honestidad y misterio,hizo más que sentarse a su lado en silencio y ella cada día le explicaba una pena.


―Es él que es de pocas palabras, pero es precisamente esa escasez, lo que me tiene penando.


Durante veinte y ocho días Aziz y Werita acudieron al lugar rigurosamente cada jueves en su tertulia particular en la que ella hablaba, se desahogaba y él le ofrecía su hombro.


Ahora era Aziz quien sin mucho decir, comprendía a su amiga y con el tiempo, se convirtió en algo más.


―No puedo seguir negando lo que a mis ojos es usted para mí.―se interrumpió


―No se calle por favor. Dígame. ―le animó


―Era tan grande su pena que finalmente mi presencia y escucha le han devuelto la sonrisa; una sonrisa que sinceramente, creía que nunca vería.-suspiró-Creía que no daría resultado y hoy… hoy, me siento valiente.


―¿Valiente para qué?


―Para confesarle mi enajenación por usted, mi admiración y mi respeto. Ese hombre no la valoró.


Se despidieron como siempre, hasta el próximo jueves.


Aziz, acudió puntual y Werita no estaba, acudió una vez más y tampoco apareció. Entre la preocupación, el miedo y la pena. Temía que le hubiera pasado algo.


Preguntó a un pastor que pasaba por allí.


―Oiga, ¿usted sabe de una moza con el cabello pelirrojo de tirabuzones y esbelta, que haya venido aquí?


―¿No lo sabe?


―¿Qué debo saber? -dijo ingenuo


―Aquí falleció una chica llamada Werita a la que se acusó de brujería.



FIN.

Durante la edad media...

Tener el cabello rojizo denotaba poderes, embrujo, la marca de Caín, y una simbología que despreciaba a la mujer; en Europa se creía que poseían poderes y veneno. En la cultura celta en cambio era algo normal.

Con la llegada del cristianismo, otras aras rondaron.

Hoy en día es fruto de la ignorancia despreciar un color tan hermoso, incluso se han creado personajes con afrenta en Disney. Por lo que queda para la fantasía y este tipo de relatos ficticios.